Casi todo el mundo que «revienta» en la maratón de un Ironman cometió el error mucho antes: en la bici. La buena noticia es que el ritmo se puede planificar, y hacerlo bien te ahorra más minutos que cualquier sesión extra de entrenamiento.
El error de salir fuerte
En la bici te sientes bien, el grupo tira y es facilísimo ir 15–20 vatios por encima de lo sostenible. Ese exceso no se nota en el momento; se cobra en el kilómetro 25 de la maratón, cuando el ritmo se cae en picado. La regla de oro: en la primera hora de bici deberías ir «aburrido», conteniéndote.
Dosifica por potencia y sensaciones
Si tienes potenciómetro, fija un objetivo de intensidad para la bici y respétalo aunque te adelanten. En carrera, sal más lento de lo que te pide el cuerpo los primeros kilómetros y busca un ritmo parejo o ligeramente progresivo. Un buen Ironman se corre casi igual de rápido al final que al principio; un mal Ironman se desmorona.
Pon números a tu plan
Usa la calculadora de ritmos Ironman para ver cómo cada ritmo cambia tu tiempo total y elegir un plan sostenible, no un brindis al sol. Y si quieres afinar tu estrategia de carrera con tus datos, lo trabajamos juntos.



